474 palabras.

Acompáñame, voy a llevarte a lo que eres. Necesitamos silencio y mucha atención. ¿Vamos?

Dame la mano y no te detengas, pese al vértigo.

No eres lo que tienes. Ni tu dinero, ni tus cosas. Nada de eso.

Tampoco eres lo que has conseguido, ni lo que perderás. Eres tú más allá de tus logros.

No eres tu cuerpo, pese a que te contiene, tu cuerpo cambiará muchas veces a lo largo de la vida. Envejecerás (ojalá), incluso podrías perder partes de tu cuerpo, como han perdido otros… y seguirás, sin embargo, siendo tú.

Tampoco eres tu voz, ni tu piel, ni tus rectas ni tus curvas. No eres tu genética.

Eres también mucho más de lo que piensas de ti y de lo que piensan otros. Da igual lo que se piense sobre ti, eres más allá de todo eso.

No eres tu profesión, eso es solo a lo que te dedicas.

Tampoco eres tu posición social, ni tu status, ni reconocimiento, todo eso podría variar en algún momento. Y recuerda, pese a todo, seguirías siendo tú.

Tampoco eres tu nombre, aunque así se hayan referido a ti siempre todas las veces, pero sabes perfectamente que podrían haberte puesto otro.

(No me sueltes la mano. Seguimos avanzando. Va a ser más difícil a partir de ahora porque…)

…tampoco eres tus pensamientos que pueden cambiar a lo largo de tu vida. Ni tus ideas, de ningún tipo. No eres tus creencias que están influidas por la cultura y la ubicación geográfica en la que has nacido.

No eres tu inteligencia, ni heredada ni desarrollada. Ni tus habilidades, ni talentos. Nada. Nada de eso realmente eres tú.

Tampoco eres lo que te ha sucedido en la vida, te suceda lo que te suceda, sigues siempre siendo tú.

Como ves, estamos quitando capas de lo que no eres, como ramas molestas que tenemos que apartar en el camino de una selva. Ahora estás más cerca, así que respira porque ya casi llegamos.

(Deja todas las expectativas que te has hecho a un lado, no podrás llegar a ti si cargas con ellas o generas nuevas)

Ahora es normal sentir vértigo…

… porque tampoco eres tu memoria, que podrías perder un día, como pierden las personas que padecen Alzheimer.

No eres, por tanto, tus recuerdos, ni tus proyecciones de futuro.

Tampoco eres tus procesos personales internos que evolucionarán y cambiarán a lo largo de tu vida.

Es difícil, lo sé, porque habitualmente te identificas con todo esto que en realidad no eres. Sé que estás impaciente. Puede que incluso tengas miedo, puede que también te cueste reconocerte.

Por favor, abrázate con amor ahora que vas a encontrarte porque ya hemos llegado.

Aquí estás. Aquí es.

Conciencia. Eres conciencia.

Un artículo original de Javier Lozano de Diego